firma invitada

Firma invitada. Este post ha sido publicado originalmente en el blog de David Muñoz Sastre.

 

En un país normal, con unas instituciones públicas normales y con una Ley de Transparencia normal (o, simplemente, una Ley de Transparencia) no pasarían cosas como las que vengo a contar hoy. Pero España no cumple esos simples requisitos. Y los ciudadanos pagamos las consecuencias.

Un documento tan simple como los presupuestos de un ayuntamiento, alimentados fundamentalmente con dinero público de todos nosotros a través de los impuestos, debería ser algo fácil de consultar por todos, ¿no? Al fin y al cabo, si pedimos dinero a nuestros padres, lo mínimo que querrán ellos es que les digamos en qué nos gastamos ese dinero, ¿no? ¿O es que podemos gastarnoslo todo en ropa y fiestas sin necesidad de justificarlo? No, ¿verdad?

Pues algo parecido debería pasar con los documentos públicos que muestran en qué invierten (o gastan) nuestro dinero las administraciones públicas, en este caso los consistorios. Yo, ingenuo, al ver el art. 169.7 de la Ley Reguladora Haciendas Locales (“La copia del presupuesto y de sus modificaciones deberá hallarse a disposición del público, a efectos informativos, desde su aprobación definitiva hasta la finalización del ejercicio”), creí que esto de pedir los presupuestos no sería complicado o que, incluso, estarían colgados en las webs pertinentes de cada municipio. Me equivoqué.

Presupuestos municipales de un ayuntamiento de Menorca

 

No hablo, obviamente, de los presupuestos de Barcelona, Madrid o cualquier gran ciudad española. Estos son fáciles de encontrar y a menudo son trabajados por los medios de comunicación. Me refiero a municipios pequeños, en concreto los de Menorca, cuya población no supera los 30.000 habitantes y a veces no llega a los 5.000.

Llevo unos cuantos meses persiguiendo a los 8 ayuntamientos de la Isla para preparar un trabajo de análisis y visualización de datos y comparar sus gastos. En Menorca (esa isla de aproximadamente 100.000 habitantes que sigue existiendo más allá del verano), la mayoría de ellos no publican los documentos presupuestarios en sus respectivas webs institucionales y tampoco ponen demasiadas facilidades para que accedas al documento si te diriges presencialmente al consistorio. Ni como periodista ni como ciudadano. Si vives en un pueblo pequeño probablemente te pase lo mismo.

Que no estén online no es lo más grave. Al fin y al cabo, uno puede pensar (aunque cuesta) que por escasez de recursos tecnológicos no puedan colgarlos. Lo que es grave es que intenten esconder, de todas formas, este tipo de documentos pensando que así salvaguardan poder y evitan que esos periodistas cabrones rebusquen demasiado entre tanto dato. A ver si los ingenuos serán ellos…

Y el problema no es sólo de las instituciones opacas, también nuestro por no reclamar derechos como el de acceder a este tipo de información pública. He podido hablar con funcionarios (personal de administración de dichos ayuntamientos) que, tras dos décadas en el puesto, nunca habían recibido una petición de presupuestos. O con el mismo interventor de un ayuntamiento, quién se ocupa de revisar todos los temas económicos del consistorio, y recibí la misma respuesta: “Nadie pregunta por un documento que suele ser tan difícil de entender”.

Después de varias semanas de llamadas, emails e instancias, he conseguido los presupuestos de la mayor parte de consistorios menorquines. Algunos escaneados, otros en versión digital original. Algunos en PDF, otros en Excel, otros en Word. En fin, un caos. Con esto quiero dejar claro que no es imposible acceder a la información (más faltaría), pero sí muy complicado. Demasiado. Y eso es lo que hay que denunciar.

A lo largo de este camino me he encontrado con argumentos surrealistas de todo tipo de los responsables de las áreas económicas, interventores y personal de administración que solamente pueden interpretarse de una forma: no querían cederme esa información. Para que os hagáis una idea, he recogido las 10 excusas que más me han impactado, algunas de ellas inverosímiles. No me invento nada, son citas literales:

1. Deberías hacer una instancia primero. Ya te avisaremos.

2. Es un documento solo disponible para los ciudadanos de ese municipio.

3. Estamos liados cerrando el presupuesto del año que viene y no disponemos de tiempo para gestionar tu petición.

4. La ley nos obliga a poder ofrecerlo para consultas, no a entregarte una copia.

5. No te lo podemos pasar digitalmente, los archivos pesan mucho.

6. El interventor está de vacaciones.

7. Solo llevo aquí 3 años, los presupuestos anteriores no sé quién los tiene.

8. Estamos muy liados después de las vacaciones navideñas y no tenemos tiempo de enviártelos.

9. Llevo 20 años aquí y nadie me había pedido los presupuestos. Espera que lo pregunto.

10. Yo solo soy la secretaria, llama dentro de dos semanas y pregunta por alguien de contabilidad.

En fin, creo que esto ilustra lo que decía al comienzo: este no es un país normal con unas instituciones normales.

El reto acaba de empezar (no basta con recopilar los datos, ahora hay que entenderlos, analizarlos, compararlos y visualizarlos). Os mantendré actualizados con la evolución del trabajo. De momento voy a leerme con calma los presupuestos, espero no caer muerto entre tanta partida presupuestaria.

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David Muñoz Sastre es periodista, emprendedor digital, autor del blog davidmunozsastre.com y cofundador de elideario.com.